Una desconocida estrategia del demonio

26 noviembre, 2012

Es sabido que el demonio prepara trampas a los fieles para que pierdan la fe y en consecuencia, pierdan el alma (1). De sus maquinaciones, las hay más y menos efectivas; y él, en su milenaria experiencia, sabe cuál usar y con quién usarla en cada caso.

Expongamos un ejemplo: Cuando una madre católica ve que su hijo conoce a otro niño que ejerce una mala influencia ―como lo sería un pequeño que se encuentra atrapado en la adicción a las drogas y en el desorden―, naturalmente evitará que de esto, surja una “amistad” que pudiese perjudicar a su hijo. Evitará el contacto a toda costa. En su remplazo, incentivará, usando todas sus posibilidades, la amistad con un niño de bien, vamos a suponer, que fuese el hijo de una gran amiga. La tranquilidad de saber que favorece la amistad con un niño “de bien”, cristiano, educado en una buena familia, le resultaría consoladora.

La pregunta que cabe hacerse: ¿cuál de las dos posibles amistades es la más peligrosa para un joven cristiano?

En el caso antedicho, por ejemplo, un niño bien formado encontrará fácilmente puntos de desacuerdo con el joven de vida disipada. No habrá un ideal común, tampoco gustos comunes y probablemente no coincidirán en las amistades ni ambientes que frecuentan. Tal es el contraste entre ambos, tal la incompatibilidad de preferencias y valores, que, si bien las medidas de distanciamiento entre ambos son prudentes, el peligro de una mala influencia es menor, si el pequeño es auténticamente cristiano.

En el segundo caso, el menor de buen vivir, cristiano, pasa a ser una amistad preferible, sin duda. Sus antecedentes hablan de una familia conocidamente católica y por ende, nadie fijaría la mirada protectora y celosa de perfección cristiana en esa amistad que comienza. Es lo natural, es algo intuitivo. Y el demonio, obviamente, lo sabe. Leer el resto de esta entrada »


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