Verdad Olvidada: “Estudiad las Escrituras”

3 julio, 2012

“Cumplo con mi deber, obedeciendo los preceptos de Cristo, que dice: “Estudiad las Escrituras”, y también: “Buscad, y encontraréis”, para que no tenga que decirme, como a los judíos: “Estáis muy equivocados, porque no comprendéis las Escrituras ni el poder de Dios”. Pues, si, como dice el apóstol Pablo, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, y el que no conoce las Escrituras no conoce el poder de Dios ni su sabiduría, de ahí se sigue que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”. (San Jerónimo)

Recomendamos: el estudio de la Biblia según la enseñanza de la Iglesia Católica, en cuanto refuta las mentiras flagrantes del protestantismo. Léalo aquí.


El Pacifismo Filantrópico no es virtud

21 febrero, 2012

¿Por qué es condenable la guerra? ¿Será por la muerte de hombres destinados a morir más tarde o temprano? Tal razón sería propia de cobardes, y no de hombres religiosos. Lo que se debe condenar en las guerras es el deseo de perjudicar a otros, es el cruel amor de venganza, es ese espíritu implacable y enemigo de la paz, es esa salvajería de revuelta, es esa pasión de dominar.

Cumple que tales crímenes deban ser castigados, y es precisamente que por orden de Dios o de alguna autoridad legítima, los buenos son a veces llevados a emprender guerras.

Patrol., XLII, 447-apud Leon Gautier, “ La Chevalerie”, Victor Palmé Editeur, Paris, 1884, pag 10)


La Inquisición es Conforme a la Doctrina de la Iglesia

12 mayo, 2011

Es mucho más grave corromper la fe, por la cual el alma vive, que falsificar dinero, por medio del cual se conserva la vida temporal. De donde, si los falsificadores, u otros malechores, son sin demora, y justamente condenados a muerte por los principes seculares, con mucho mayor razón los herejes, tan luego convencidos de la herejía, pueden no sólo ser excomulgados, sino, con justicia muertos.

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino

De parte de la Iglesia hay misericordia para la conversión de los que yerran. Es por eso que ella no condena inmediatamente, sino sólo después de una primera y segunda corrección, como enseña el apóstol (Tit. 3, 10). Después, todavía si el hereje aún se muestra pertinaz, la Iglesia, ya no teniendo esperanza de su conversión, previene la salvación de los otros separándolo de la Iglesia por sentencia de excomunión, y enseguida lo entrega al juez secular para ser muerto.

 Suma Teológica (IIa. IIae.,q. 11, a. 3, c)


Quien No Se Encoleriza Cuando lo Exige La Razón Peca

10 mayo, 2011
San Juan Crisóstomo (hacia 345-407), presbítero en Antioquia, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia

San Juan Crisóstomo (hacia 345-407), presbítero en Antioquia, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia

Sólo aquel que se indigna sin motivo se vuelve culpable; quien se indigna por un motivo justo no tiene culpa alguna. Pues, si faltase la ira la ciencia de Dios no progresaría, lo juicios no tendrían consistencia y los crímenes no serían reprimidos. Más aún: aquel que no se indignare cuando la razón lo exige, comete un pecado grave; pues la paciencia no regulada por la razón, propaga los vicios, favorece las negligencias y lleva al mal, no solamente los malos, sino sobre todo los buenos (Hom. XI, In Nath.). San Juan Crisóstomo

Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia

La cólera debe ser entendida de dos modos. De uno, como simples movimientos de la voluntad, por el cual alguien impone un castigo, no por pasión, sino en virtud de un juicio de la razón. Y así, sin duda la falta de cólera es un pecado. Cuando un hombre se enoja con razón, su cólera ya no proviene de la pasión y por eso se dice que el que juzga, no se indigna. En otro sentido, la cólera es sacada de un movimiento de apetito sensible, que acompaña una pasión resultante de una transmutación del cuerpo. Ese movimiento es una secuencia necesaria, en el hombre, del movimiento de su voluntad, desde que el apetito más bajo acompaña necesariamente al movimiento del apetito más alto, a menos que haya un obstáculo. Así es que el movimiento de cólera en el apetito más alto, en el apetito sensible no puede faltar del todo, a menos que el movimiento de la voluntad también falte o sea flaco. Se llega también a un vicio por falta de pasión de la cólera, así mismo como la falta de movimiento en la voluntad dirigida al castigo por el juicio de la razón. ( Sum. Theol. II, Iiae, q. 158, art. 8). Santo Tomas de Aquino


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